En
mi opinión han sido unas prácticas muy beneficiosas, trabajadas, en las cuales
he aprendido muchísimas cosas.
En
primer lugar, los conocimientos que adquirimos en la facultad son una base
fundamental para llevar a cabo unas prácticas, pero la teoría no te pone en
situación, no sabes cómo dar una clase, por ello, estas prácticas te enseñan lo
que es verdaderamente la profesión docente, vivirla desde el interior, con cada
situación, impregnarse de una gran cantidad de experiencias tanto buenas como
malas de todo se aprende, que se haría sin tener malas experiencias, nunca se
mejoraría, y siempre se actuaria de la misma forma.
El
trabajar con niños da como resultado una grandísima satisfacción, uno se siente
realizado, de que ha hecho un buen trabajo, y que ese trabajo es esencial para
esos niños.
He
aprendido como dar una clase, de que tu eres la maestra que la clase es tuya, y
eres la que decide que hacer, que cambiar, en definitiva la que toma las
decisiones.
He
aprendido como hay que trabajar los contenidos, como hay que introducírselos a
los alumnos, en qué momento se debe trabajar cierto contenido en unas horas
mejores que otras. Como trabajar las fichas, como explicarles a los niños
determinadas cosas, tener en cuenta aspectos fundamentales como las
características de los alumnos, el nivel madurativo en el que están, la
situación en la que están, el ambiente si es motivador o no, si dificulta el
aprendizaje, factores de distracción…es un cúmulo de situaciones que pueden afectar
a la consecución de los aprendizajes.
Me
ha gustado mucho trabajar y ver por mí misma como los niños aprenden, como se
construye ese aprendizaje, como procesan esa información, que dificultades se
observan a la hora de aprender, como los niños lo manifiestan, como se trabajan
las rutinas..
Al
principio ha sido difícil, el desconocimiento de enfrentarte a una clase, llena
de niños, y que dependan de ti para cualquier cosa.
En
un principio me ha costado, tenía dificultades a la hora de llevar yo sola la
clase, los niños no me escuchaban, no me hacían caso, tenía que repetir varias
veces las cosas, después poco a poco fui mejorando, conocía mejor a los
alumnos, empecé a utilizar otras técnicas para llamar su atención, utilización
del refuerzo positivo, si hacían algo bueno se los recompensaba, poniéndoles
sus dibujos favoritos o dándoles que jueguen con la plastilina y así poco a
poco fui mejorando en ese aspecto.
A la hora de explicar cómo hay que hacerlo,
como hacerles a los niños que el aprendizaje sea motivador. Antes de
explicarles de cómo se hacía la ficha que les tocaba, les hacia algún juego o
actividad previa donde se trabajan los
conceptos que trata la ficha, y así se familiarizan con ella y por otro lado
captar su atención y así hacerles que estén intrigados de saber cómo es la
ficha que tienen que hacer.
A
la hora de trabajar las fichas, te percatas de varios aspectos cómo quien lo
hace más rápido, quien más lento, quien necesita más ayuda, observas cómo se
trabaja en grupo e individual, como el docente tiene que estar atento a todos
los alumnos y atenderlos a todos, estableciendo una serie de pautas y normas.
Me
gustó mucho el día, en el que los padres participaron en unas actividades con
sus hijos, ver como los niños les hacía mucha ilusión ver a sus padres, como
les presentaban a sus compañeros, el trabajo mutuo, aunque la participación de la familia es muy
baja, para realizar esta actividad, fue necesario preguntarles a varios padres,
puesto que cada uno no podía por sus circunstancias, y aparte en las
exclusivas, en las reuniones por las tardes, los padres por sí mismos
voluntariamente no suelen venir, solo si se los comunica y en este caso suele
haber muy poca participación, es un detalle que me ha llamado mucho la
atención.
El
desarrollo de las rutinas, cómo los niños asimilan unas pautas y las adquieren
y la repitiendo diariamente. A los niños les cuesta el concepto de tiempo, no
lo controlan, con las rutinas, el niño estructura mentalmente, que es que hay que hacer ahora, que hay que hacer
después…
La
profesión de un docente es mucho más compleja, de lo que piensan muchas
personas.
Es
un trabajo que exige mucho esfuerzo y dedicación constante, el mantenerse
activo constantemente, nunca decir hasta aquí he llegado, los tiempos cambian,
los alumnos también , el contexto , la sociedad en general por ello hay que
estar siempre actualizándose, buscar nuevas ideas, nuevos programas, dar
respuesta a todos los alumnos independientemente de la necesidad que tenga, que
sea una educación globalizada, inclusiva y que atienda a la diversidad,
ofreciéndoles un mayor número de recursos que no hay en muchos centros
educativos.
Me
ha encantado disponer en mi aula y poder utilizar la pizarra digital, ha sido
un recurso magnífico con multitud de funciones, el poder explicar en la
pizarra, realizar diversas operaciones, jugar con diferentes formas, no solo
sirve como proyector en la que los niños lo aprovechan para visualizar los
dibujos o algún video, sino también se puede trabajar en ella, vocabulario, escritura,
que los niños salgan a la pizarra y lo escriban ellos, plasmar la ficha que
vayan a hacer, y poder sobre ella remarcar como lo tengan que hacer, colorear
las diferentes figuras… es muy gratificante, y si se sabe utilizarla se podría
alcanzar mayor rendimiento, debería todas las aulas disponer de una pizarra
digital, enseñarían los aprendizajes de una manera más lúdica, en la que el
alumno pueda intervenir…
Mi
tutora me ha enseñado a como programar, al principio ella programaba y yo
observaba como lo hacía y más adelante lo hacía yo diariamente, programaba una
serie de fichas y actividades y se los consultaba a ellas. El poder programar
por mi misma me ha hecho ver como se trabajan Las cosas, que una programación
es flexible y se puede adaptar, aunque se haga una programación para un día en
concreto, por circunstancias que sean, se puede modificar y adaptarla a la
situación real, pero siempre hay que tener previsto con antelación lo que se
vaya a hacer y a dar, no dejarlo nunca a la improvisación.
En
estas prácticas me he dado cuenta, el cariño que transmiten los niños hacia la
figura del docente, como se ilusionan con un nuevo conocimiento y me he dado
cuenta la labor tan multifuncional que tienen que hacer los docentes, no solo
ser educadores para educar a niños para convertirse en personas adultas en un
mundo lleno de dificultades sino también darles cariño, compresión, estar con
ellos cuando lo necesiten, ser como sus segundos padres, no olvidemos que la
mayor parte del tiempo los niños lo pasan en el colegio y se impregnan de todo
lo que ven y les proporcionan.





